martes, 20 de diciembre de 2011

En dias como estos

Hasta otro diciembre, si no tenía comida, si no quería estar sola, si me aburría, si la extrañaba, solo agarraba mi tarjeta y me apuraba hasta el paradero evitando el sol. Me enojaba si la micro se demoraba mucho porque ya iba atrasada y ella siempre me esperaba puntual, si no, salía a buscarme desafiando el verano odioso solo con su sombrero blanco. Ahora la recuerdo tan indefensa, aunque los años no le pesaron hasta el final. Al llegar me cocinaba algo simple para mis gustos de niña mañosa y comíamos juntas viendo alguna mala teleserie de la que nos reíamos a cada grito exagerado. Después la acompañaba mientras leía su diario sensacionalista del que siempre me burlé, pero cuando ella terminaba, me lo leía igual, así podíamos conversar de lo mismo. A veces salíamos a caminar cuando bajaba el sol, nunca muy lejos y solo en días especiales nos aventurábamos a cruzar la carretera a tomar un helado, el suyo siempre era de lúcuma con mucha azúcar.
Al volver me dedicaba a molestar a los gatos, los 3 gatos que eran de nadie, pero a veces eran de ella. La Pitu, la más chica, era como yo, iba todos los días muy temprano, comía ahí, descansaba en los sillones y a veces se quedaba a dormir. Ahora desapareció, igual que yo. Me gustaba quedarme ahí siempre, nadie gritaba, nadie exigía nada y era más fácil entregar.
No logro dejarte ir, no logro volver a armar mi vida sin ti. Lo siento mucho.

domingo, 7 de agosto de 2011

Literal

Las recuerdo bien aunque ya no quede ni rastro, las recuerdo vistas desde abajo brillando en todos lados a la oscuridad, de distintos colores, pintadas en la pared, en el techo, en la cama y en nuestra ropa. Recuerdo que pensaba en cierta canción que después escuchamos. Recuerdo que sonaba The Killers, pero no recuerdo la música exacta. Se que poco antes perdí una apuesta, pero fue con honor, tu solo reías porque perdí por tu causa. También recuerdo los caracoquesos y la coca-cola. Recuerdo, sobre todo, tus ojos apenas visibles en la oscuridad y tu sonrisa libre. Recuerdo olvidar de a poco al universo entero menos a ti, menos a las estrellas pintadas que miraba cuando no apretaba los ojos.
Hasta que lo olvidé por completo, solo quedaron las estrellas y tu.

miércoles, 20 de julio de 2011



Si me dijeran pide un deseo,
preferiria un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

:)

sábado, 9 de julio de 2011

Teníamos muchos cascabeles

Este es el espacio en donde soy libre para reclamar y para decir una vez más, que soy la más pava del universo. Así que eso. Soy la más pava del universo.
Ahora es cuando yo debo escribir una entrada eterna intentando explicar lo que pasó durante 4 años. Pero no. No me da, es demasiado y no hay nada claro, porque el pasado es y será siempre borroso. Hay muchas cosas por admitir y otras tantas por quitarle el polvo y la sábana blanca, además, el polvo me hace estornudar. Así que no. Ya hicimos todo el ruido que quisimos hacer, pero bajo el agua. Nadie escuchó jamás, ni yo.

¿No es necesario, o si? Si, puede que si. Pero no.

domingo, 3 de julio de 2011

Tengo

Una azul gastado, recordando una promesa de los que están siempre conmigo.
Una verde desteñida, que me dice el número de decepciones y no olvida nada.
Otra azul, que prometió amar junto a su gemela y ser ancla al cielo sin caer jamás.
Una morada, afirmando que se puede ser feliz en la oscuridad si no dejas de buscar.
Dos que mantienen en mi las causas que no abandonaré hasta que muera.
Una trenza celeste mal pintada, que sabe de lindos momentos.
Un espiral lila, que tome prestado de un lugar que me trae paz.
Un montón de cuentas de colores, que saben quién fui.
Y ahora tengo una tejida de tres colores, con tres cuentas que quieren ser muchas más.

lunes, 27 de junio de 2011

A veces la cabeza se convierte en un remolino. Es mejor con alcohol, porque no importa nada, es mejor porque el remolino no lo creo tu mismo cerebro.
Pero no tengo alcohol. Solo tengo el caos que siempre pedí.

martes, 7 de junio de 2011

"Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender... Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas (...)"

-Jorge Luis Borges

miércoles, 1 de junio de 2011

Para concentrarse al caminar sin música

Camino lento. Cuando escucho música camino al ritmo de lo que suene. Cuando no, camino lento. Camino sin hacer ruido, me preocupo de que mis pantalones no produzcan roce alguno, de no raspar el talón contra el cemento, de no golpear la punta. Me preocupo de no pisar las hojas cuando están secas, de no caminar por piedrecitas que se puedan pegar a la suela, de no pisar agua, de no pisar las tapas de alcantarillas, endesa, chilectra, metrogas, no se. Me preocupo de que las hebillas del bolso no suenen como un par de campanas y que el choque con mi cuerpo sea leve. Me preocupo de ser invisible.

No miro al frente porque no veo, enfoco a un radio máximo de 6 pasos, miro el suelo y las paredes, pero mantengo la atención en el movimiento que se escapa a mi mala vista. Las palomas me distraen porque me dan ganas de patearlas, el canal San Carlos me distrae porque ahora vuelve a tener agua, los pacos me distraen porque son ofensivos hasta midiendo la velocidad, la reja de la pasarela me distrae porque su altura es fácil.

Me gustan las micros viejas, los paraderos llenos, el metro cuando pasa y los malls, están ruidosamente llenos y yo no tengo banda sonora, así que me cuelgo de la suya mientras paso.

Camino lento, pero cuando vuelvo ya no necesito concentrarme para llegar a mi destino.

viernes, 13 de mayo de 2011

Lo voy soltando de a poco

Te gustaban los pájaros y los quiltros. Durante una semana eso es lo único que he logrado recordar, eso y tus historias de animales parlantes, que por alguna razón en mi cabeza solo se coloreaban de rojo, negro y blanco.
Lo último que recuerdo de ti fue esa alucinación que sabías falsa, de la que te reíste en vez de asustarte, pero ya ni recuerdo si fuiste tu quien me la contó.
Un montón de pájaros cruzaron la pieza desde el ventanal. Eso es todo lo que se. Yo me los imaginé a mi pinta, recordando siempre tus historias pero obviando mi falta de color y tomando el tuyo.
Siempre me pediste que vistiera con más color.

sábado, 7 de mayo de 2011

Tengo historias

Muchas historias. Algunas las publico en mi blog picante, otras las guardo en borradores de este mismo blog picante, otras quedan en un cuaderno, el resto solo en mi cabeza.
Tengo historias que ocurren y luego se convierten en palabras porque siento algo, porque no pasan solo por mi cerebro, sino que también por mi corazón. Ahora no siento nada. Y esta historia ha pasado por todas partes.

domingo, 1 de mayo de 2011

En plural

Personas, con "s" final.
Nunca especifiqué el grado de adicción de cada uno, tampoco entregué motivos. Busquen los que quieran, si los encuentran se ganan un premio. No los van a encontrar, no me van a encontrar.
No soy de las que hacen pirámides de importancia con miles de niveles y una estrella en la punta, pero tengo al menos tres, tres o más con una estrella en la punta cada una. Mientras no exploten todo está bien.
Todo va a estar bien.

jueves, 28 de abril de 2011

odio con mucha caca del que no me arrepentiré

Los odio a todos, los odio por creer constantemente que soy débil, que no puedo soportar lo que me van a decir. Cagaron, porque lo soporté. Así que hablé. Ahora, desaparezcan todos ustedes de mi vida, montón de imbéciles enfermos mentales cahuineros de profesión. No me apareceré por sus vidas ni para regalarles un ramo de gladiolos, que son igual de hediondos, feos y muertos que ustedes.

Les encanta criticar a mis amigos que pelean, que arman show, que gritan y que a veces no se toleran, pero nos gusta pelear porque hablamos los problemas, porque nos interesa que la cosa esté bien, puteamos con razón, nos odiamos y nos amamos con razón, y después nos comemos un pan con queso y nos robamos los almuerzos. Pero ustedes son un centro de madres de teleserie colombiana que se miran con la cara llena de verguenza, esa cara que se pueden apenas, pero como son cínicos, se la pueden igual.

Quería que pararan, pero ya no me importa, no los veré nunca más, si quieren destruir, destrúyanse ustedes, yo renuncio.

martes, 5 de abril de 2011

Seré breve

¿Te dije que a veces tiemblo? creo. ¿Por qué? porque sí, porque siento, porque es un escalofrío constante que no me molesta, porque soy como la tierra, porqué el cosquilleo en la punta de los dedos no desaparece, por el karma, porque a mi cuerpo le gusta delatarme.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Kafka en la orilla, Tragedia onírica

Ya, terminé la reseña, me gusta, pero me falta. No hay forma que quede conforme.

Haruki Murakami
“Kafka en la orilla”
Editorial Tusquets, Año 2009, Buenos Aires.
714 páginas.

Tragedia Onírica

Kafka en la Orilla es la séptima novela del escritor Japonés, Haruki Murakami, traducida al español. Es a la vez, parecida y también completamente distinta a las anteriores. Llena de metáforas y personajes extraños, Murakami incorpora a su relato el elemento onírico como en ninguna otra. El lector debe aceptar esa invitación a lo maravilloso, o morir en el intento.

Emulando la tragedia de Edipo Rey, Kafka Tamura huye de su casa intentando escapar de una profecía, esta vez pronunciada por su padre. Al igual que en la tragedia griega, huir de ese destino solamente servirá para que este lo alcance tarde o temprano, el acercamiento de lo inevitable se percibe a lo largo de toda la novela, es como esperar que estalle una tormenta lejana que avanza a una velocidad incierta. La relación con su padre -un famoso y ausente escultor- no se puede definir como mala, es simplemente inexistente, y la ausencia de la madre y hermana, alimenta el deseo de Kakfa por huir de su casa. Él busca huir de su profético destino, pero también lo busca incesantemente. Así es como el día de su quinceavo cumpleaños, Tamura deja la casa paterna para trasladarse al sur del país, en donde comienza a trabajar y alojarse en una biblioteca. En este lugar conoce a un joven andrógino y a una mujer que podría ser su madre, ausente por tantos años de su vida. En paralelo, se cuenta la historia de Satoru Nakata, un anciano que en su niñez sufrió un accidente que lo dejó sin memoria, con escaso razonamiento y con una baja capacidad de comunicarse con el resto de los seres humanos. A cambio de esto, Nakata puede hablar con los gatos, fue un intercambio equivalente que mantiene el balance del universo, tema que Murakami trata en más de una novela, incluyendo esta. Ambas historias están destinadas a entrelazarse, y por muy imposible que esto parezca en un principio, se sabe -otra vez- que es inevitable.

La historia se cuenta a través de la óptica de Kafka Tamura, de los diálogos que mantiene con su conciencia como si fuera un personaje más, y también mediante de ese observador pasivo que vigila a Nakata durante el viaje en que persigue, sin saberlo, a Kafka en la orilla del mar.
Tal vez la cantidad de páginas es excedida, y Murakami explica gran parte de su novela en el primer capítulo –al igual que en Tokio Blues, Norwegian Wood-, en un par de párrafos narrados por la conciencia de Kafka Tamura, si no se lee con atención pasará desapercibido hasta una segunda lectura.

>>A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer(…)<<

Esta temprana explicación no implica el aburrimiento en las siguientes páginas, ya que el encanto de Kafka en la orilla no reside en esta trama de tragedia griega reinventada, sino que en la forma de narrarla, en la delicadeza, la brutalidad, los lugares, dialogos y los detalles, en ese ambiente oriental místico que se desprende de cada página, siempre mezclado con ese toque occidental que adquirió el autor al mezclar ambos mundos. Se puede contar cien veces la misma historia, pero ninguna será igual a la otra, la gracia reside en contarla de una forma nueva. Y este libro lo consigue.

El autor se encarga de dejar en claro su propia cultura por medio de los personajes, la novela está llena de referencias a distintos autores, libros, música de varios tipos, y un lenguaje lleno de reflexiones y metáforas. Los personajes de Kafka en la orilla son todos extraños en alguna forma, algunos más otros menos. Son en esencia, un montón de seres solitarios, desde Kafka hasta Hoshino, el compañero del anciano Nakata. Todos buscan encontrarse a si mismos, encontrar algo más allá, aprender algo más. Buscan significados, resolver misterios, que por sobre todo, son los misterios de sus propias vidas. Todos buscan lo mismo menos Nakata, el anciano simplemente vive, y se deja llevar por motivos inexplicables hacia la corriente que arrastra su destino. Este último es, sin duda, el que más llama la atención. Su peculiar habilidad que le permite hablar con los gatos y su forma de vivir recuerdan a un niño. Nakata es como un niño muy crecido que jamás llegó a madurar, su mente se mantiene vacía de influencias exteriores que no llegan a tocarlo hasta que se desencadena el crudo y revelador suceso que lo une al destino de Kafka.

En esta novela, Murakami agrega un surrealismo que no está presente de la misma forma en el resto de sus novelas, se acerca al realismo mágico, pero ese genero no alcanza a definir lo que es Kafka en la Orillla. Si se busca encontrar una novela ligera o una explicación a cada hecho que ocurre a lo largo de las páginas, no será posible, ya que no son los hechos en concreto lo que interesa, sino lo que estos representan. No se puede disfrutar una novela si no se acepta el mundo que le autor propone, el cual le pertenece por completo y en el que puede actuar de a cuerdo a su voluntad. Uno debe leerlo como un invitado dispuesto a sumergirse en la mente del autor. La crítica siempre debe existir, pero esa que confronta el mundo propuesto debe desaparecer.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Rain, rain (don't) go away

La lluvia nos va bien, ¿cierto? Cuando no hace frío y no se siente como agujas en la piel, la lluvia nos va bien. Cuando a nadie le importa que nos paremos bajo ella, en esa pura y simple libertad que nos regalan ciertas ausencias, nos va bien. La dejamos caer en nuestro cuerpo, rodar por nuestra piel y empapar la ropa que roza el suelo, esa que molesta arrastrar, hasta que ya no molesta mas.
La lluvia me trae recuerdos infinitos que siempre intentaré reemplazar, pero todos ellos me van bien.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Carta en el momento equivocado

No se si alguna vez leerás esto, una parte de mi espera que si, pero la otra ruega que no, ya que sabe que te lo gritaré a la cara en algún momento de la vida, cuando las cosas vuelvan a explotar, no antes. Yo no tomo iniciativas con rabia o pena, tu no las tomas jamás.

Sabes, uno de los mejores momentos de mi vida fue cuando tuve tu confianza entera, cuando sin aviso ni explicación aparecía en mi mochila una carta en hoja de cuaderno, con tu letra apretada y redonda, que mantienes hasta el día de hoy. Siempre envidié tu "estabilidad". Dentro de lo débiles que éramos en ese momento nos entregamos fuerzas la una a la otra mediante esas cartas, que no solo contenían letras, sino que era todo nuestro corazón, nuestra vulnerabilidad tan escondida bajo ese montón de ropa negra. Aún ahora sigo pensando que te fallé, que en parte me merezco lo que está ocurriendo, debí ser sincera. Lo se. Lo se, pero tenía, y aún tengo, mas miedo del que puedas imaginar. Algún día supongo que lo entenderás, cuando pueda contarte la historia. Depende de mi, y también un poco de ti.

Cuando vi que te alejabas, vi también como una parte de mi se iba contigo, en esas cartas. Perdí mas de 21 gramos este año, creo que los sabes, si los sumas a los que perdí antes, creo que debiera desaparecer, no lo hice jamás, porque tenía en donde apoyarme. A pesar de todo se está abriendo una grieta en esa roca solida que no soy capaz de cerrar, ya que cerrarla me obliga a cambiar mucho de lo que sabes de mi. Tu aceptaste con tranquilidad la maravillosa historia que te conté, y solo años mas tarde te diste cuenta que algo estaba mal. Aún no sabes lo que está mal, pero lo veías en mi sonrisa, en mis ojos, me lo dijiste una vez y jamás lo pude olvidar.

Ahora se nos viene difícil, ¿o no? Tu tendrás que aceptar quien soy, tendrás que olvidarte de ese deseo imposible de cambiarme, porque lo que me pasa es un sentimiento, no una decisión, algo que siempre supe, pero que nunca te dije, no se porque. Y yo... yo tendré que aprender a perdonar, porque no poseo olvido ni perdón, mi mala memoria no funciona por esos lados.

Hemos pasado por muchas cosas, y no quiero que se acabe aquí. Perdería unos gramos más, y también, como me dijeron por ahí, un poco del color de mi piel.

Nos vemos.

Ny.

lunes, 18 de octubre de 2010

Lea y meta esto en su cerebro

"¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil?"

Nibaldo Mosciatti


Es un buen discurso, podrían leerlo entero y de paso integrarlo también. Lean.
No recogí el mejor trozo del texto, ya me ganaron, pero es el que mas tiene significado para mi en este momento. A mi no me puede pasar, no me va a pasar.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Todo a la vez

He encontrado algo, no se si tiene algún sentido o utilidad mas que desatar recuerdos. Lo he encontrado ojeando cuadernos, deslizando mis dedos por las páginas blancas mientras intento descubrir el tacto de nuestras caligrafías mezcladas en desorden. Tacto que por su puesto, he olvidado. Paso el índice por una única línea de lápiz grafito y letra cuadrada que no logro recordar cuando fue escrita. Cambio la hoja y acaricio un dibujo de extrema simpleza a un costado de la página, lápiz grafito, trazos gruesos y confiados, es siempre el mismo autor. Ese dibujo me recuerda a una figura que está guardada, oculta a solo un par de movimientos. Sé exactamente en donde se encuentra, su aspecto, su posición, su estado actual, probablemente cubierta de polvo. Quiero alcanzarla. Pero dudo. Mis sentimientos inconexos intentan juntarse al igual que mis deseos, víctimas del mismo mal y no se si levantarme en busca del objeto o dejarlo en la oscuridad.

Los papeles y cuadernos se desparraman por el piso al ponerme de pié. La puerta está cerrada, y apenas poso una mano en la áspera superficie de madera pintada de blanco me asaltan los recuerdos. Vuelvo a dudar. Intento alejar esas imágenes pero se vuelven una enorme marejada, y yo, parada al borde de la playa no soy capaz de detener ni las mas pequeñas olas. Es demasiado tarde. Víctima de los errores, estoy de pié frente a la puerta sin poder despegar la mano de esta, alzo la otra hasta el interruptor y me refugio en la penumbra. No veo nada, excepto cuando pequeños y rápidos destellos de la luz exterior iluminan el lugar a mis espaldas, pero los ojos, así como todo nuestro ser, se acostumbra hasta las mas adversas circunstancias.

Abro la puerta despacio, como siempre emite un solo crujido violento que me parece puede ser oído incluso en el exterior. Se que está ahí, refugiada por la oscuridad, puedo sentirlo. No necesito mis ojos así que llevo una mano hasta la repisa. Se que estas ahí. Un destello artificial proveniente de la ventana abierta se cuela en el espacio oscuro, localizo su ubicación y arrastro los dedos hasta que la encuentro.

...Y la cojo en mis brazos.

Acaricio su espeso cabello negro y como tantas otras veces, le deslizo ese mechón rebelde tras la oreja. Acaricio su cintura, su rostro, sus mejillas, sus labios. Con un suspiro me acerco y le arrebato un beso que ella responde, con cierta timidez al principio, con recelo, como si me reprochara haberla mantenido en la oscuridad por tanto tiempo, pero luego la invade una inesperada confianza y despojo. Me abandono a ese momento, la música que no recuerdo haber encendido suena con suavidad y se entremezcla con caricias y besos. Ella comienza a susurrar palabras en mi oído que no encuentran sentido y deseo que se calle, o que al menos diga algo real, algo que tenga sentido, no solo palabras falsas que intenten adormecerme. Entonces sin previo aviso, el frío se cuela por la ventana y me eriza la piel ¿o es la suya?, y entonces otro destello artificial de luz amarillenta ilumina la estancia por un segundo eterno.

...Y te cojo en mis brazos.

Tu cuerpo inerte y liviano cuelga de mi, tu corazón se aleja de tu cuerpo y rueda hasta el suelo. Tu cabeza, en un mal movimiento se desprende y sigo con la vista su recorrido por la alfombra. Desde ahí me miras inexpresiva, con tus falsos ojos azules. Tu cabello que imita al mío no se desparrama y recuerdo al fin lo que eres. Recojo tu cabeza e intento unirla a tu cuerpo sin vida, se que es una union temporal. Con el corazón no hay caso, y no quiero atravesarlo con un alfiler para unirlo a su dueña. Te devuelvo entonces a tu lugar en la oscuridad, cierro la puerta de madera blanca, vuelvo a encender la luz, ordeno las hojas rayadas desparramadas por el suelo y salto por la ventana hacia las luces amarillas guiada por una brisa helada. Me alejo de ahí para siempre.

Me alejaste de ti para siempre.

Ny.

pd: No iba a publicar esto, pero lo publiqué :o se debe a mi imposibilidad de mantenerme en silencio... y eso que la tengo pendiente hace rato. Texto nacido de mi insomnio, obvio.

♫ Mentira - La Ley

lunes, 4 de octubre de 2010

Impulso de idiotez

Le llaman* Impulso de Idiotez a molestar a alguien en extremo. A molestarlo con saña, a golpearlo, insultarlo, humillarlo o maltratarlo de cualquier forma posible con o sin justificación (en buena). Es una técnica empleada en diversos círculos, pero en este caso me referiré a los cercanos. Como todo en este mundo, el impulso de idiotez tiene reglas, aquí expongo algunas de ellas:

-La primera regla del impulso de idiotez es ser consciente hasta donde puedes llegar, así no se le pone el dedo en la llaga a nadie, y si llega a hacerlo, debe conocer a la víctima para saber si se ve afectado por el impulso de idiotez al hueso que usted le regaló con tanta bondad.
-La segunda regla consiste en la sonrisa, siempre es útil para demostrar a la víctima que usted no está actuando con verdadera maldad. Si actúa con maldad, procure camuflarla con una sonrisa convincente.
-El impulso de idiotez es más efectivo y más fácil de usar en presencia de varias personas, cuando el objetivo se encuentra solo usted debe conocerlo en profundidad para que surta efecto.
-Si su impulso de idiotez consiste en algo físico asegúrese de que su víctima sea mas débil que usted, o en su defecto, de conocer su debilidad, de lo contrario no surtirá efecto.
-Los impulsos de idiotez desmedidos y reiterados cansan.
-Evite el impulso de idiotez con personas en estado de salud delicado o debilitado, eso es sucio.
-Evite el impulso de idiotez con personas mentalmente trastornadas, seguramente usted saldrá perdiendo.
-El impulso de idiotez NO se presta para manipulaciones de ningún tipo, es un acto concreto y fortuito.
-No es una regla, pero el impulso de idiotez en ocasiones al finalizar va acompañado de un perdón. Esto depende del grado y la persona al cual se le realice. Si va a pedir perdón, siéntalo, si no lo siente, no lo haga.
-Por último, la regla mas importante: el impulso de idiotez es un contrato, al realizarlo se asume que pueda ser devuelto con igual, menor o mayor fuerza, pero al fin y al cabo, devuelto.


*Gracias a Gonzalo Morales Córdova, Victoria Konae Miyamotoi y Boris Gonzales Acosta por el termino utilizado en este texto, y por las múltiples ocasiones que me han regalado el privilegia de observar sus impulsos de idiotez.

♫ Patrick Wolf - The Libertine

domingo, 3 de octubre de 2010

Cumplimos 20

Ella habla despacio, casi susurra y hace pensar que habla consigo misma, no me mira cuando habla, no mira al resto de las personas en la habitación, ni a la ventana o alguno de los escasos objetos que llenan el espacio. Mira algo mas allá, muy lejos de todos nosotros y no puedo evitar llenarme de su presencia, porque gente como yo, se consume por personas como ella. Su oscuridad es enorme, pero a estas alturas me he acostumbrado a personas oscuras, aunque ella supera a todos los demás. Me asusta cada vez mas. Incluso ahora su frágil imagen continua grabada en mi retina, puedo verla con los ojos abiertos a la luz del día por mas que insista en alejar esa visión casi fantasmal.

Quisiera decir que la entiendo, sé que lo hago mas que el resto, pero sería injusto decir que puedo comprender algo que no he vivido. No la comprendo, aunque sus sentimientos me traspasen como si fueran propios, no sé lo que está viviendo. Ella, por completo, lo expresa todo y me consume. No sé cuanto sufre, eso mismo me angustia ¿o es su angustia?.

Le habla a mi madre, le pregunta cosas que solo entienden dos médicos, conversación de la que mi abuela y yo quedamos completamente al margen. La mirada débil continua, así como su frágil voz. La llaman, no cambia su tono a diferencia de la mayoría al hablar por teléfono, son asuntos médicos, ella jamás deja de trabajar, al igual que mi madre. Comienza a buscar un lápiz y me apresuro a sacar uno del cajón junto a la cama, se lo entrego y rozo su mano helada, entonces sonríe, y como el resto del tiempo me parece que aunque me mira, no es a mí a quien sonríe, sino a alguien muy lejos de esa habitación monocromática.

Sé que solían trabajar juntas, sé que se llevaban bien y que la pasaba a buscar luego de dejarme en el colegio, sé que mi mamá la conoció luego de que pasó la tormenta, pero sé también que sus aguas nunca se calmaron, así como las nubes que la cubren jamas se disiparon. Sé, por último, que su hija murió hace 20 años, poco antes que yo naciera. Ahora algo de esta historia me está llamando.

Ny.

♫ Recoil