Mostrando entradas con la etiqueta no ficción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta no ficción. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de octubre de 2010

Impulso de idiotez

Le llaman* Impulso de Idiotez a molestar a alguien en extremo. A molestarlo con saña, a golpearlo, insultarlo, humillarlo o maltratarlo de cualquier forma posible con o sin justificación (en buena). Es una técnica empleada en diversos círculos, pero en este caso me referiré a los cercanos. Como todo en este mundo, el impulso de idiotez tiene reglas, aquí expongo algunas de ellas:

-La primera regla del impulso de idiotez es ser consciente hasta donde puedes llegar, así no se le pone el dedo en la llaga a nadie, y si llega a hacerlo, debe conocer a la víctima para saber si se ve afectado por el impulso de idiotez al hueso que usted le regaló con tanta bondad.
-La segunda regla consiste en la sonrisa, siempre es útil para demostrar a la víctima que usted no está actuando con verdadera maldad. Si actúa con maldad, procure camuflarla con una sonrisa convincente.
-El impulso de idiotez es más efectivo y más fácil de usar en presencia de varias personas, cuando el objetivo se encuentra solo usted debe conocerlo en profundidad para que surta efecto.
-Si su impulso de idiotez consiste en algo físico asegúrese de que su víctima sea mas débil que usted, o en su defecto, de conocer su debilidad, de lo contrario no surtirá efecto.
-Los impulsos de idiotez desmedidos y reiterados cansan.
-Evite el impulso de idiotez con personas en estado de salud delicado o debilitado, eso es sucio.
-Evite el impulso de idiotez con personas mentalmente trastornadas, seguramente usted saldrá perdiendo.
-El impulso de idiotez NO se presta para manipulaciones de ningún tipo, es un acto concreto y fortuito.
-No es una regla, pero el impulso de idiotez en ocasiones al finalizar va acompañado de un perdón. Esto depende del grado y la persona al cual se le realice. Si va a pedir perdón, siéntalo, si no lo siente, no lo haga.
-Por último, la regla mas importante: el impulso de idiotez es un contrato, al realizarlo se asume que pueda ser devuelto con igual, menor o mayor fuerza, pero al fin y al cabo, devuelto.


*Gracias a Gonzalo Morales Córdova, Victoria Konae Miyamotoi y Boris Gonzales Acosta por el termino utilizado en este texto, y por las múltiples ocasiones que me han regalado el privilegia de observar sus impulsos de idiotez.

♫ Patrick Wolf - The Libertine

domingo, 3 de octubre de 2010

Cumplimos 20

Ella habla despacio, casi susurra y hace pensar que habla consigo misma, no me mira cuando habla, no mira al resto de las personas en la habitación, ni a la ventana o alguno de los escasos objetos que llenan el espacio. Mira algo mas allá, muy lejos de todos nosotros y no puedo evitar llenarme de su presencia, porque gente como yo, se consume por personas como ella. Su oscuridad es enorme, pero a estas alturas me he acostumbrado a personas oscuras, aunque ella supera a todos los demás. Me asusta cada vez mas. Incluso ahora su frágil imagen continua grabada en mi retina, puedo verla con los ojos abiertos a la luz del día por mas que insista en alejar esa visión casi fantasmal.

Quisiera decir que la entiendo, sé que lo hago mas que el resto, pero sería injusto decir que puedo comprender algo que no he vivido. No la comprendo, aunque sus sentimientos me traspasen como si fueran propios, no sé lo que está viviendo. Ella, por completo, lo expresa todo y me consume. No sé cuanto sufre, eso mismo me angustia ¿o es su angustia?.

Le habla a mi madre, le pregunta cosas que solo entienden dos médicos, conversación de la que mi abuela y yo quedamos completamente al margen. La mirada débil continua, así como su frágil voz. La llaman, no cambia su tono a diferencia de la mayoría al hablar por teléfono, son asuntos médicos, ella jamás deja de trabajar, al igual que mi madre. Comienza a buscar un lápiz y me apresuro a sacar uno del cajón junto a la cama, se lo entrego y rozo su mano helada, entonces sonríe, y como el resto del tiempo me parece que aunque me mira, no es a mí a quien sonríe, sino a alguien muy lejos de esa habitación monocromática.

Sé que solían trabajar juntas, sé que se llevaban bien y que la pasaba a buscar luego de dejarme en el colegio, sé que mi mamá la conoció luego de que pasó la tormenta, pero sé también que sus aguas nunca se calmaron, así como las nubes que la cubren jamas se disiparon. Sé, por último, que su hija murió hace 20 años, poco antes que yo naciera. Ahora algo de esta historia me está llamando.

Ny.

Recoil